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Construyendo confianza nuclear: lecciones del conversatorio “marco legislativo y regulatorio” 

Por: Laura Natalia Forero Rodríguez

¿Cuál es el estado del marco legislativo y regulatorio nuclear en Colombia? ¿Está el país preparado para responder a los retos que plantean las nuevas tecnologías y el crecimiento del sector? Estas fueron las preguntas que guiaron el segundo Conversatorio WiN Colombia, un espacio de diálogo que puso de relieve que un marco jurídico sólido, moderno y articulado es un pilar esencial para garantizar el desarrollo seguro, responsable y sostenible de las actividades nucleares, fortaleciendo la confianza pública y acompañando la evolución tecnológica del país.

Partiendo de una reflexión técnica y jurídica sobre la importancia de contar con un marco legislativo y reglamentario sólido en materia nuclear, alineado con las recomendaciones del Organismo Internacional de Energía Atómica – OIEA y con los pilares del derecho nuclear: seguridad física, seguridad tecnológica, salvaguardias y responsabilidad civil. Desde el Comité Técnico de WiN Colombia, a través de una mirada interdisciplinaria del sector que reconoce que lo técnico y lo jurídico son dimensiones complementarias para garantizar el uso seguro y responsable de las tecnologías nucleares, se desarrolló el segundo conversatorio “Construyendo confianza nuclear: desafios y claves del marco legislativo y regulatorio”, con la participación de dos profesionales de la región que con su conocimiento y trayectoria condujeron a concluir que no se trata solo de promulgar normas: se trata de construir un sistema regulatorio eficaz, capaz de transformar principios técnicos en obligaciones aplicables y en decisiones regulatorias efectivas, que permitan el establecimiento de una infraestructura nacional que garantice la seguridad jurídica en la aplicación de las tecnologías en el sector. 

Del diálogo con las invitadas se destacó la necesidad de una sinergia permanente entre especialistas técnicos y jurídicos. La regulación nuclear exige que el conocimiento científico y operativo se convierta en instrumentos jurídicos claros y exigibles; a su vez, el derecho necesita comprender las realidades tecnológicas para evitar normas inoperantes. Esta interacción interdisciplinaria es la que permite que los cuatro pilares del derecho nuclear —seguridad tecnológica, seguridad física, salvaguardias y responsabilidad civil— funcionen de manera integrada y protejan tanto a las personas como al medio ambiente. 

Esto, se refleja en los diferentes instrumentos internacionales jurídicamente vinculantes como no vinculantes, que han sido desarrollados por expertos promoviendo el desarrollo de lineamientos, recomendaciones y directrices aplicables a nivel nacional, regional y mundial por todos aquellos países miembros del OIEA, así el derecho nuclear esta cimentado en instrumentos que con el pasar de los años han fortalecido sus bases esenciales integrando lo técnico – operativo con lo jurídico.   

El conversatorio también subrayó la importancia de incorporar los compromisos internacionales al derecho interno. La adhesión a convenciones y tratados es un paso imprescindible, pero su valor real se mide por la capacidad de los Estados para interiorizar e implementar esos estándares mediante leyes, reglamentos y prácticas regulatorias. En este sentido, las normas y guías del OIEA, aunque no siempre vinculantes, constituyen referencias técnicas de alto valor que orientan la elaboración de reglamentación secundaria, procesos de autorización, inspecciones, control y programas de capacitación, los cuales se ven reflejadas en una ley marco que resulta clave para mantener la vigencia del sistema frente a cambios rápidos en el sector. 

Por su parte, la independencia de la autoridad reguladora emergió como condición ineludible para la credibilidad del sistema. Una separación clara entre funciones regulatorias y promotoras, financiamiento estable, políticas de Estado a largo plazo y la retención de talento técnico son elementos que garantizan decisiones objetivas y supervisiones rigurosas. La autonomía no solo protege la imparcialidad de las decisiones; también es la base para que la comunidad internacional y los inversionistas perciban certeza jurídica y profesionalismo en la gestión del sector. 

En la práctica, mientras se avanza en la modernización legislativa, los instrumentos no vinculantes y los códigos de conducta pueden servir como herramientas operativas para mantener altos estándares de seguridad. La experiencia comparada compartida por las panelistas mostró que, aun cuando la ley requiera actualización, la reglamentación secundaria y las guías técnicas permiten al regulador aplicar criterios contemporáneos y responder a exigencias operativas inmediatas. Esto demuestra que la construcción regulatoria es un proceso gradual que combina marcos jurídicos sólidos con mecanismos técnicos y administrativos que operan día a día. 

Otro aspecto de gran relevancia es la relación entre certeza jurídica y desarrollo económico. Una ley nuclear moderna y coherente no solo protege; habilita. Define competencias institucionales, asigna responsabilidades y crea previsibilidad, condiciones indispensables para atraer inversión, fomentar la innovación y planificar proyectos de largo plazo. La claridad normativa facilita alianzas internacionales, proyectos de investigación y la incorporación de tecnologías emergentes con un enfoque de seguridad y responsabilidad. 

Finalmente, el conversatorio también destacó la importancia del enfoque de género y la participación femenina en el sector. La presencia creciente de mujeres en roles técnicos y de decisión demuestra que la inclusión no es una concesión, sino una validación de capacidades que enriquece la gobernanza y la toma de decisiones. Promover espacios de formación y liderazgo para las nuevas generaciones es esencial para consolidar una cultura profesional diversa y competente. 

Queda, por supuesto, un camino por recorrer: implementar reglamentos técnicos, consolidar la autoridad reguladora, fortalecer programas de formación y mantener el diálogo entre juristas, ingenieros, operadores y la sociedad. La letra de la ley debe convertirse en prácticas efectivas que protejan a las personas y al ambiente, y que al mismo tiempo permitan que las aplicaciones nucleares contribuyan al desarrollo social y económico de cada país. 

WiN Colombia agradece profundamente a las invitadas del conversatorio, la Dra. Cristina A. Domínguez y la Dra. Gloria Alejandra Zárate Pérez, por compartir su experiencia y generosidad intelectual. Su aporte enriqueció el debate y ofreció lecciones prácticas y estratégicas para la construcción de un marco regulatorio sólido.

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