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Liderar sin haberlo planeado, mujeres construyendo el sector nuclear colombiano

Por: Paula Arboleda Zuluaga

¿En qué momento una profesional se convierte en referente? No necesariamente cuando recibe un cargo, dirige un equipo o aparece en una estructura de decisión. A veces ocurre mucho antes: cuando alguien busca su opinión, cuando una experiencia acumulada empieza a orientar a otros o cuando una persona decide abrir una puerta que antes no estaba abierta. 

Esta pregunta atravesó el tercer conversatorio del ciclo “Fortaleciendo los espacios de comunicación en el sector nuclear”, organizado por Women in Nuclear Colombia, que reunió a Tatiana Zapata Rey, Johanna Gaitán y Karen Ibarra, tres profesionales con trayectorias diferentes y una experiencia común: su participación en la Escuela de Liderazgo ARCAL

Sus historias permitieron mirar el liderazgo desde un lugar menos evidente: ninguna trayectoria puede explicarse únicamente por una decisión temprana de “querer ser líder”. El liderazgo fue tomando forma mientras aparecían nuevos retos, responsabilidades y oportunidades para participar en proyectos, equipos e instituciones. En ese proceso también fueron determinantes las personas que confiaron en sus capacidades y quienes, en distintos momentos, se convirtieron en referentes. 

En el sector nuclear esta construcción adquiere una particularidad. El conocimiento especializado tiene un peso central y requiere años de formación y experiencia, pero su aplicación efectiva demanda también capacidades para comunicar, coordinar y tomar decisiones. Resolver un problema técnico implica no solo comprender sus causas y definir una solución, sino saber movilizar equipos, comunicar una decisión, articular instituciones o construir acuerdos entre personas con responsabilidades diferentes. La experiencia técnica permite comprender el problema; el liderazgo permite trabajar con otros para transformarlo en una respuesta. 

Las trayectorias de las panelistas mostraron precisamente esa diversidad. La investigación científica, la experiencia operativa, la gestión de aplicaciones nucleares, la coordinación de equipos y la cooperación internacional generan escenarios distintos para ejercer liderazgo. No existe una única ruta ni un único perfil. Tampoco existe una frontera clara entre lo técnico y lo humano: las decisiones que sostienen el trabajo nuclear ocurren dentro de equipos y organizaciones. 

La conversación también permitió reconocer el valor de la experiencia de primera mano en el sector nuclear. Participar en la operación de una instalación, ejecutar mediciones y análisis, evaluar condiciones de seguridad física y tecnológica, realizar inspecciones, desarrollar investigaciones o gestionar proyectos, cambia la manera de comprender las decisiones que toman otros profesionales. Este tipo de experiencias fortalecen el criterio para liderar y tomar decisiones, pero también constituye un conocimiento que debe ser transmitido para preservar capacidades críticas y asegurar que no se pierda con el relevo generacional. 

La Escuela de Liderazgo ARCAL aportó una dimensión adicional: mirar el liderazgo desde una perspectiva regional. El intercambio de experiencias con profesionales de otros países permite identificar diferencias, reconocer desafíos comunes y construir redes que se han traducido en cooperación y nuevas capacidades para el sector nuclear colombiano. 

Quizás allí está una de las conclusiones más relevantes del conversatorio: el liderazgo no es un complemento de la competencia técnica. Es una capacidad que permite que esa competencia tenga alcance. El conocimiento nuclear necesita personas capaces de comunicarlo, conectarlo, defenderlo, transmitirlo y convertirlo en decisiones y acciones dentro de las instituciones. 

Y esa responsabilidad no pertenece únicamente a quienes hoy ocupan posiciones de liderazgo. También corresponde a quienes están construyendo su trayectoria. Cada profesional puede convertirse en referente para alguien más, incluso antes de reconocerse como tal. 

Desde esta reflexión nace “Juntas Avanzamos”, el programa de mentoría de WiN Colombia para la cohorte 2026–2027. La iniciativa busca crear espacios de interacción para que la experiencia circule entre generaciones, se fortalezcan capacidades de liderazgo y más mujeres encuentren referentes y redes para construir su propio camino dentro del sector nuclear colombiano. 

Porque quizá el liderazgo no empieza cuando alguien nos llama líderes. Empieza cuando lo que hemos aprendido puede ayudar a otra persona a avanzar. 

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