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La Mentora Aprendiz. Por: Elizabeth Barrero Jiménez

Ser mentora ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de este año en mi vida profesional. Cuando acepté participar en el primer programa de mentoría de WiN Colombia, “Juntas Avanzamos en lo Nuclear”, lo hice con el entusiasmo de compartir mi experiencia en el sector nuclear y aportar al desarrollo de una nueva generación de mujeres científicas. Sin embargo, lo que no imaginaba era cuánto aprendería yo misma durante el proceso. Desde la primera sesión comprendí que esta mentoría sería mucho más que una guía profesional: sería un acompañamiento humano, un intercambio genuino de ideas y una construcción conjunta de propósito.
A lo largo de las ocho sesiones, Vannesa, mi aprendiz, demostró un compromiso admirable con su crecimiento profesional. Su curiosidad, disciplina y apertura al aprendizaje me inspiraron profundamente. En ella vi reflejada la energía y el futuro de un sector que necesita voces jóvenes, preparadas y con una visión clara de responsabilidad y excelencia. Juntas analizamos oportunidades académicas y laborales, exploramos programas de maestría, y discutimos la importancia de la vinculación internacional, la participación en redes como WiN y el acceso a becas del OIEA.
El proceso también incluyó el desarrollo de habilidades transversales, como la comunicación efectiva, la negociación, la marca personal y la primera impresión en entornos profesionales. Nos apoyamos en lecturas como “Rompe la barrera del no” de Chris Voss, que nos permitió reflexionar sobre la empatía, la escucha activa y la importancia de preparar cada interacción con propósito. Con el paso de las sesiones, Vannesa consolidó sus objetivos profesionales y trazó un plan claro a corto, mediano y largo plazo, con herramientas para avanzar con autonomía y seguridad.
Por mi parte, me quedo con la certeza de que el aprendizaje en una mentoría es siempre mutuo. Cada pregunta, cada reflexión y cada logro de Vannesa me recordaron por qué vale la pena invertir tiempo y corazón en acompañar a otras mujeres en su camino profesional. Ver a una joven tan comprometida con su futuro me llena de esperanza por un futuro nuclear próspero, donde mujeres valiosas y preparadas sigan construyendo un sector seguro, innovador y sostenible.
Porque en este camino descubrí que una mentora también es una aprendiz… y que, cuando una mujer avanza, todas avanzamos.

Por:

Elizabeth Barrero Jiménez

Mentora del programa “Juntas Avanzamos en lo Nuclear” – WiN Colombia